viernes, 3 de junio de 2011

Un caso paradigmático

Tras ganar la Champions League, el Barcelona va camino de convertirse en un caso de análisis de escuelas de negocios. A partir del éxito deportivo, The Economist y The New York Times, así como varias publicaciones especializadas en negocios, han dedicado espacio para el análisis de la gestión empresarial del club.


¿Quién y qué hay detrás del éxito? ¿Cómo podrá mantenerse en el liderazgo? ¿Pueden ser aplicables las fórmulas del Barça a la empresa? Como siempre, las respuestas son múltiples y, en muchos casos, los éxitos actuales dependen tanto de una estrategia continuada y meditada a lo largo del tiempo, como de la existencia de una directiva que supo asumir ciertos riesgos en un momento determinado.

La estrategia a largo plazo, iniciada en la época en que Josep Lluís Núñez presidía el club y Johan Cruyff lo entrenaba, se llama apuesta por la cantera. La apuesta por los valores “de casa” ha sido continuado. Que ocho jugadores formados en el propio club jugaran la final de la Champions es trabajo de muchos años. No sólo fruto de la casualidad. ¿Para qué ir a buscar fuera el talento si lo tengo aquí? De hecho, algunos de los errores que se pueden atribuir a Pep Guardiola y a la dirección deportiva es haber fichado jugadores que no han funcionado (Ibrahimovic, Chigrinsky o Martín Cáceres, por citar los más conocidos).

El mensaje de este Barça a la gestión empresarial es: formar y crear. Pero para que esto ocurra, las empresas deben conocer al talento casero, establecer planes de carrera, fomentar el espíritu emprendedor dentro y tener equipos bien dirigidos. En no pocas empresas los mandos medios son incapaces de detectar talento porque tienen miedo a perder el puesto. La inseguridad mata la creatividad, de modo que el talento acaba yéndose o acomodándose, como un ficus.

Luego están las decisiones arriesgadas. La dirección del club de fútbol optó por un inexperto Pep Guardiola para sustituir a Frank Rijkaard en 2007. Guardiola es reconocido por su hiperactividad, que marca distancias, que es inflexible en la negociación y que es un defensor acérrimo de su vestuario. Haber sido un gran jugador en el pasado ayuda a manejar los egos de un equipo campeón. Consciente de que vive en la gloria, ha dicho que ésta no durará siempre. Por eso, sólo ha querido renovar por un año más como entrenador. Esto le ha deparado alguna crítica de aquellos que consideran que los proyectos deben firmarse de mayor largo recorrido.
Guardiola gestionará su futuro como desee cuándo y cómo quiera; pero, dependerá de la dirección del club mantener la estrategia y la línea de trabajo, sin improvisar y pensando en futuros recambios. Escribir historias en el éxito es fácil, pero será cuando surjan las primeras dificultades cuando la gestión cobrará más valor.

Fuente: Expansión

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